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Control horario: qué exige la ley en 2026 y cómo cumplir sin pelearte con Excel

Por

Salome Mikulinski

HR Marketer & Communication Specialist

Actualizado el

2/6/2026

Fichar. Esa palabra que parecía cosa de las fábricas de los años ochenta y que, desde 2019, manda en cualquier empresa española, tenga dos empleados o doscientos. El control horario no es una manía de la Inspección. Es una obligación legal, con multas detrás, y un quebradero de cabeza diario para quien todavía lo lleva en una hoja de cálculo.

En Shyfter trabajamos cada día con bares, tiendas, clínicas y talleres que se pelean con esto. Y la foto se repite: casi todos saben que tienen que registrar la jornada, pero pocos lo hacen de una forma que aguante una inspección de verdad. Esta guía va justo de eso. De qué exige la ley hoy, de lo que viene (y de lo que se ha quedado a medio camino), y de cómo montarlo sin perder media mañana cada lunes.

Qué es el control horario, y qué no es

El control horario es el registro de la jornada diaria de cada trabajador: a qué hora entra, a qué hora sale y, cuando corresponde, las pausas que hace por el medio. Nada más, y nada menos. Suena sencillo. La trampa está en el detalle.

Mucha gente lo confunde con el cuadrante de turnos, y son cosas distintas. El cuadrante dice lo que debería pasar la semana que viene. El control horario certifica lo que ha pasado de verdad. Uno planifica; el otro deja constancia. Si te interesa la parte de planificación, la tratamos a fondo en nuestra guía sobre el cuadrante de turnos.

Tampoco es exactamente lo mismo que el registro horario digital, aunque vayan de la mano. El control horario es la obligación; el formato digital es una de las maneras de cumplirla, cada vez más la única que tiene sentido. Volveremos sobre eso.

Qué dice la ley en 2026

Aquí conviene separar dos cosas: lo que ya obliga, y lo que está en el aire. Se mezclan mucho, y de ahí nace media confusión del sector.

La obligación que ya está en vigor

Desde el Real Decreto-ley 8/2019, registrar la jornada dejó de ser opcional. El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores lo dice sin rodeos: toda empresa debe llevar un registro diario de la jornada de cada persona por cuenta ajena, con el horario concreto de inicio y de fin. Da igual el tamaño. Da igual el sector. Un obrador con tres panaderos tiene la misma obligación que una cadena con quince tiendas.

Ese registro hay que conservarlo cuatro años. Y debe estar a disposición de los trabajadores, de sus representantes y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Si mañana llama la ITSS y no puedes enseñar los registros, no vale el "lo tengo apuntado en una libreta en casa". Esto es lo que está en vigor a día de hoy, en junio de 2026, y no ha cambiado.

La reforma digital de 2025, y por qué sigue parada

Aquí es donde la cosa se enreda. El 30 de septiembre de 2025, el Consejo de Ministros aprobó la tramitación urgente de un decreto sobre registro horario digital. La idea de fondo era contundente: acabar con el papel y el Excel, exigir un sistema digital y verificable, y permitir que la Inspección consultara los registros en remoto y casi en tiempo real.

Sobre el papel, un salto enorme. En la práctica, lleva meses encallado. El Consejo de Estado emitió un dictamen contrario y el texto se quedó atascado en su tramitación. Así que cuidado con los titulares: a fecha de hoy, esa obligación digital absoluta todavía no está en vigor. Lo que obliga sigue siendo el marco de 2019.

¿Significa eso que puedes relajarte y seguir con la hoja de cálculo? Nuestra lectura, después de ver pasar cientos de inspecciones, es que no. La dirección está clarísima. Quien se digitalice ahora se ahorrará la carrera del último día cuando el decreto, tarde o temprano, salga adelante.

Las multas, en euros

Vamos a la parte que de verdad mueve a la gente. No llevar el control horario, o llevarlo mal, es una infracción grave según la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social. La horquilla va de 751 euros a 7.500 euros por infracción. Y ojo, porque la Inspección no cuenta una sola multa por empresa cuando el incumplimiento es generalizado.

El anteproyecto de 2025 apuntaba además a un sistema de sanciones por trabajador afectado. Imagínate la cuenta en una plantilla de treinta personas. Aunque ese texto siga parado, la tendencia es endurecer, no aflojar.

Para que te hagas una idea de cómo aterriza esto. Una clínica dental en Bilbao, doce personas en plantilla, recibió una visita de la Inspección tras una denuncia de una extrabajadora por horas no pagadas. No pudieron acreditar la jornada real de los meses anteriores. El expediente acabó en una sanción de varios miles de euros, más el coste de regularizar las horas reclamadas. Lo caro no fue solo la multa. Fue tener que reconstruir a mano lo que un sistema habría guardado solo.

Del papel a la app: métodos de control horario

La ley no impone una tecnología concreta, todavía. Lo que sí exige es que el registro sea fiable, completo y conservable. Con eso en la cabeza, repasemos las opciones reales.

Excel y el papel: por qué fallan

El Excel sigue siendo el rey en muchas pymes. Es gratis y todo el mundo lo maneja. Pero tiene agujeros que cuestan dinero.

Para empezar, es manipulable. Un registro que cualquiera puede editar a posteriori pierde valor probatorio ante la Inspección. Después está el olvido: el empleado que fichaba en una plantilla compartida y un buen día deja de hacerlo, y nadie se entera hasta que hace falta. Y luego la conservación. Si el archivo se corrompe o el ordenador del encargado se estropea, esos cuatro años de registros se esfuman. Lo hemos visto, y no es agradable.

El papel tiene los mismos problemas, multiplicados. Hojas que se traspapelan, firmas que faltan, cajas de archivadores que nadie sabe dónde están el día que llaman.

El fichaje digital

Un sistema digital resuelve esos tres agujeros de un plumazo: deja un registro infalsificable, avisa cuando alguien no ficha y guarda el histórico sin que tengas que acordarte. A partir de ahí, las funciones útiles que aporta un buen fichaje son varias:

  • Fichaje desde el móvil, con geolocalización opcional, para equipos que se mueven entre centros
  • Cálculo automático de horas trabajadas y de las extras, sin pasar nada a mano
  • Avisos de incumplimientos de descanso antes de que se conviertan en un problema
  • Exportación directa para la gestoría a fin de mes

Sobre el cálculo de extras, que es donde más errores vemos, lo desarrollamos en la guía para calcular las horas extras. Y si quieres entrar en el detalle de cómo funciona un registro 100% digital y qué requisitos cumple, lo tienes en nuestro artículo sobre el registro horario digital.

Cómo implantarlo paso a paso

Montar el control horario no tiene misterio. El orden, sí.

Primero, define qué hay que registrar en tu caso. Entrada, salida y pausas, como mínimo. Si tienes turnos partidos, cada tramo cuenta por separado. Aquí es donde mucha gente se deja las pausas largas fuera del registro, y eso luego se nota en el cómputo.

Después, elige el sistema y comunícalo al equipo. Esto último se salta demasiada gente. El control horario se negocia o, al menos, se informa a la representación de los trabajadores. Llegar un lunes con un lector de huella nuevo sin avisar genera más roces de los que crees.

Luego, vigila los descansos. El registro no sirve solo para contar horas; sirve para demostrar que respetas las doce horas entre jornada y jornada que marca la ley. Si esto te suena lejano, lo explicamos en el artículo sobre el descanso entre jornadas.

Y por último, automatiza el cierre de mes. El objetivo no es fichar por fichar. Es que, el día 30, los datos salgan solos hacia la nómina y la gestoría, sin que nadie sume columnas a mano. Ahí está el ahorro real.

Errores que vemos sobre el terreno

El error que más nos encontramos es no registrar las pausas. La gente apunta entrada y salida, y se olvida de la comida o del descanso de media tarde. Resultado: un registro que no cuadra con la realidad y que, en una inspección, levanta más sospechas que tranquilidad.

El segundo clásico es el fichaje cruzado. Un compañero ficha por otro que llega tarde. Con papel o Excel es imposible de detectar; con un sistema digital con control de presencia, se acaba el día uno.

Otro punto que se cuela mucho: confundir el cuadrante con el registro y llevarlos en el mismo sitio. Son sistemas distintos, con fines distintos, y mezclarlos termina en líos. El cuadrante se publica con antelación; el registro se cierra a posteriori.

Y el más caro de todos, no conservar los cuatro años. Una cadena de cafeterías en Sevilla, treinta y cinco empleados repartidos en cuatro locales, llevaba el control en archivos sueltos por local. Cuando pidieron los registros de un trabajador concreto de hacía año y medio, dos de los cuatro archivos habían desaparecido en un cambio de ordenador. Mucho tiempo perdido, y una posición débil ante la reclamación.

¿La lección? Lo que no está centralizado, tarde o temprano se pierde.

Preguntas frecuentes sobre el control horario

¿El control horario es obligatorio para autónomos?

El autónomo sin trabajadores a su cargo no está obligado a registrar su propia jornada. La obligación nace en cuanto tiene empleados por cuenta ajena: ahí debe registrar la jornada de cada uno de ellos, aunque sea uno solo. El autónomo societario tiene sus matices, conviene revisarlo con la gestoría.

¿Puedo seguir usando Excel en 2026?

A día de hoy, sí, siempre que el registro sea fiable y lo conserves cuatro años. La reforma que pretendía prohibir los métodos no digitales sigue parada. Dicho esto, el Excel es frágil y manipulable, y la dirección de la norma apunta a lo digital. Nuestra recomendación de terreno es no esperar al último empujón.

¿Cuánto tiempo hay que guardar los registros?

Cuatro años. Y deben estar disponibles para los trabajadores, sus representantes y la Inspección durante todo ese periodo. No vale archivarlos en un cajón al que nadie llega.

¿Tienen que fichar los trabajadores en teletrabajo?

Sí. El teletrabajo no exime del registro de jornada; al contrario, lo hace más necesario para delimitar el tiempo de trabajo del personal. Un sistema de fichaje desde el móvil o el ordenador resuelve el caso sin que nadie tenga que estar en la oficina.

¿Qué pasa si un empleado se niega a fichar?

Fichar es una obligación del trabajador derivada de su contrato. Negarse de forma reiterada puede ser objeto de medidas disciplinarias por parte de la empresa, siempre dentro de lo que marque el convenio. La clave es haber comunicado bien el sistema desde el principio y poder probarlo.

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Un buen control horario te ahorra horas de administración y te deja tranquilo el día que llama la Inspección. Shyfter reúne en una sola herramienta el fichaje, el cómputo de horas, el control de descansos y la exportación a tu gestoría. Sin Excel de por medio, y con los avisos de incumplimiento integrados.

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