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Baja voluntaria: preaviso, carta y finiquito en 2026

Por

Salome Mikulinski

HR Marketer & Communication Specialist

Actualizado el

9/6/2026

Dejar un trabajo casi nunca es una decisión de un día. Pero el papeleo, sí. Y ahí es donde mucha gente, y muchas empresas, meten la pata. La baja voluntaria parece un trámite menor: aviso, firmo, me voy. La realidad es que un preaviso mal contado o una carta sin fecha de efecto pueden costar dinero a las dos partes.

En Shyfter trabajamos cada día con bares, hoteles, tiendas y clínicas donde la rotación es alta y las bajas voluntarias forman parte del paisaje. Hemos visto de todo: camareros que se van de un día para otro, encargadas que confunden el preaviso con las vacaciones, gerentes que descuentan mal el finiquito. Esta guía aclara qué es una baja voluntaria, cuántos días hay que avisar, cómo se redacta la carta y qué cobras (y qué no) cuando te marchas por tu propia voluntad.

Qué es exactamente una baja voluntaria

Una baja voluntaria es la extinción del contrato de trabajo por decisión del propio trabajador. Lo recoge el artículo 49.1.d del Estatuto de los Trabajadores: la dimisión, comunicada con el preaviso que marque el convenio o la costumbre. Nada más. No hace falta justificar el motivo, ni pedir permiso, ni que la empresa lo apruebe. Te vas, y punto.

Conviene no confundirla con otras tres figuras que se parecen pero no son lo mismo. La excedencia suspende el contrato, no lo rompe; guardas el puesto (o el derecho preferente a volver) durante un tiempo. Si tu idea es pausar y no cerrar la puerta, te interesa más nuestra guía sobre la excedencia voluntaria. El despido lo decide la empresa, no tú. Y el abandono del puesto, ese dejar de aparecer sin avisar, es la peor opción de todas: te expone a una reclamación por daños y te complica el finiquito.

La diferencia práctica importa. Una baja voluntaria bien hecha cierra la relación de forma limpia y deja a salvo tu derecho al finiquito. Una salida desordenada, no.

El preaviso: cuántos días y cómo se cuentan

Aquí está el primer malentendido grande. Casi todo el mundo repite que son "quince días". A veces sí. A veces no.

El plazo de preaviso lo fija el convenio colectivo que se te aplica. Quince días naturales es lo más habitual, sobre todo en hostelería y comercio, pero hay convenios que piden un mes para mandos intermedios o personal cualificado. Antes de avisar, lo primero es leer tu convenio. Si no encuentras nada, se aplica la costumbre del sector y del lugar, que en la práctica vuelve a ser ese mínimo de quince días.

El preaviso no es un capricho de la empresa. Tiene una lógica: darle tiempo a cubrir tu puesto. En un negocio con turnos, perder a alguien sin margen para reorganizar el cuadrante significa noches descubiertas o compañeros doblando. Por eso la ley protege ese aviso.

¿Naturales o laborables?

La duda eterna. Salvo que tu convenio diga expresamente "días laborables", los días de preaviso se cuentan como naturales. Es decir, cuentan sábados, domingos y festivos. Si avisas un lunes 1 y tu convenio pide quince días naturales, tu último día sería el 15, no más allá. Mucha gente se confía pensando que se descuentan los fines de semana, y no.

Qué pasa si no respetas el preaviso

Esta es la parte que duele en el bolsillo. Si te marchas sin avisar, o avisando menos días de los que toca, la empresa puede descontarte del finiquito el importe de los días que faltaron. La cuenta es sencilla: tu salario diario por cada día de preaviso incumplido.

Para que te hagas una idea. Un camarero de un restaurante de 22 mesas en Valencia, con un salario de unos 1.350 euros brutos al mes, decidió irse de un día para otro sin respetar los quince días de su convenio. El restaurante le descontó del finiquito el equivalente a esos quince días: alrededor de 675 euros, calculados sobre su salario diario. Legal, y perfectamente evitable. Le habría bastado con avisar a tiempo.

Lo que no puede hacer la empresa es retenerte por la fuerza ni negarte el finiquito por irte. Solo descontar lo que corresponda por el preaviso no cumplido.

La carta de baja voluntaria: qué debe incluir

La forma escrita no es obligatoria por ley, pero es la única que te protege. Un "me voy" de palabra no deja rastro, y el día que haya discusión sobre cuándo avisaste, pierdes tú. Por eso siempre recomendamos la carta, con copia sellada por la empresa.

Una carta de baja voluntaria sencilla necesita poco, pero ese poco tiene que estar:

  • Tus datos y los de la empresa, con tu puesto y categoría
  • La manifestación clara de que causas baja voluntaria
  • La fecha en que comunicas y la fecha de efecto (el último día que trabajas)
  • Tu firma, y un hueco para el "recibí" de la empresa con fecha

No tienes que explicar por qué te vas. Ni dar las gracias, ni justificar nada. Cuanto más escueta y clara, mejor. Entrega dos copias: una para la empresa y otra para ti con el sello de recepción. Esa copia sellada es tu seguro.

¿Y el dinero? Finiquito sí, paro no

Vamos a lo que de verdad preocupa. Cuando te das de baja voluntaria tienes derecho al finiquito, sí. Lo que no tienes es derecho al paro. Son dos cosas distintas y conviene separarlas.

El finiquito recoge lo que la empresa te debe a fecha de salida: el salario de los días trabajados del último mes, la parte proporcional de las pagas extra que aún no hayas cobrado y las vacaciones generadas que no hayas disfrutado. Eso te corresponde siempre, te vayas como te vayas. Lo que no incluye una baja voluntaria es indemnización por despido, porque no hay despido. Si quieres entender cada partida y cómo se calcula, lo desglosamos en la guía para calcular el finiquito, y tratamos el caso concreto de la dimisión en el artículo sobre el finiquito por baja voluntaria.

El paro es otra historia. La prestación contributiva por desempleo exige estar en "situación legal de desempleo", y el SEPE no considera como tal el haberte ido por tu propia voluntad. Dicho claro: te das de baja voluntaria, no cobras paro. Tampoco si te vas "por mejora de empleo" a otra empresa. Es un punto que sorprende a mucha gente, y vale la pena tenerlo claro antes de firmar. Si dejas un trabajo contando con esa red, no la vas a tener.

Sobre las vacaciones generadas y no disfrutadas, que entran en el finiquito, conviene saber cómo se acumulan; lo vemos junto a otros derechos en el artículo sobre permisos retribuidos.

Casos especiales: periodo de prueba y mejora de empleo

No todas las salidas funcionan igual. Hay dos situaciones que se salen del guion general.

Durante el periodo de prueba, cualquiera de las partes puede desistir del contrato sin necesidad de preaviso y sin alegar causa, según el artículo 14 del Estatuto de los Trabajadores. Salvo que tu convenio diga lo contrario, claro. Así que si llevas tres semanas en un puesto y no encaja, puedes marcharte sin los quince días encima. Esto vale tanto en un contrato indefinido como en un contrato fijo discontinuo, siempre dentro del periodo de prueba pactado.

La baja voluntaria por mejora de empleo es, jurídicamente, una baja voluntaria normal y corriente. Te vas porque has encontrado algo mejor. El nombre suena a categoría especial, pero no cambia nada: avisas con tu preaviso, cobras tu finiquito y no tienes derecho a paro. El "por mejora de empleo" es una etiqueta, no un atajo legal.

El lado de la empresa: gestionar una baja sin que se resienta el planning

Hasta aquí, la baja vista desde el trabajador. Démosle la vuelta, porque el otro lado también tiene sus líos.

Cuando se va alguien en un negocio de turnos, el problema no es el papeleo del finiquito; eso lo resuelve la gestoría. El problema es el hueco que deja en el cuadrante. Quince días de preaviso son justo el tiempo que tienes para reorganizar turnos, avisar a quien va a cubrir y no dejar un servicio descubierto. Quien lleva el planning a mano, sobre cuadernos o en una hoja de cálculo, suele descubrir el agujero tarde.

Lo vemos a menudo. Una cadena de tres tiendas de ropa en Sevilla, treinta y ocho empleados en plantilla, perdió a una encargada que avisó correctamente con quince días. El problema fue interno: nadie tradujo esa baja al cuadrante a tiempo, y la semana de su salida dos tiendas se quedaron sin responsable de cierre. No fue culpa de la trabajadora, que hizo todo bien. Fue un fallo de gestión por no tener la información centralizada.

El otro frente es el cálculo. El finiquito se apoya en datos: días trabajados, horas, vacaciones pendientes, pagas. Si esos datos están dispersos, reconstruirlos a fin de mes es una pesadilla, y de ahí salen los errores en el descuento del preaviso o en la parte proporcional de las pagas. Nuestra experiencia sobre el terreno es que las empresas que llevan un registro horario fiable cierran una baja en minutos; las que no, se pasan tardes enteras cuadrando columnas.

Errores que vemos sobre el terreno

El más común, con diferencia, es contar mal el preaviso. La gente asume quince días sin mirar el convenio, y resulta que el suyo pedía un mes. O cuenta laborables cuando eran naturales. Resultado: un descuento inesperado en el finiquito.

El segundo es irse de palabra. Sin carta, sin copia sellada, sin nada por escrito. Mientras todo va bien, no pasa nada. El día que hay desacuerdo sobre la fecha del aviso, el que no tiene papel pierde.

Y el tercero, ya del lado de la empresa, es presionar al trabajador para que firme una baja voluntaria cuando en realidad es un despido encubierto. Eso no cuela, y acaba en el SMAC o en el juzgado. Una baja voluntaria tiene que ser voluntaria de verdad. Si alguien te empuja a firmarla, no la firmes sin asesorarte.

¿La regla de oro? Lo que se hace por escrito y con tiempo, se hace bien. Lo que se improvisa, se paga.

Preguntas frecuentes sobre la baja voluntaria

¿Cuántos días de preaviso hay que dar?

Los que marque tu convenio colectivo, que suelen ser quince días naturales, aunque algunos convenios piden un mes para ciertas categorías. Si no hay nada en el convenio, se aplica la costumbre del sector, que en la práctica vuelve a ser quince días. Revisa tu convenio antes de comunicar la baja.

¿Se cobra el paro después de una baja voluntaria?

No. Irse por voluntad propia no es una situación legal de desempleo a efectos del SEPE, así que no genera derecho a la prestación contributiva. Tampoco si te marchas por mejora de empleo a otra empresa. Es importante tenerlo en cuenta antes de dejar un puesto.

¿Qué pasa si no respeto los 15 días de preaviso?

La empresa puede descontarte del finiquito el importe correspondiente a los días que no preavisaste, calculado sobre tu salario diario. No puede retenerte ni negarte el finiquito, solo aplicar ese descuento por los días que faltaron.

¿Los 15 días de preaviso son naturales o laborables?

Naturales, salvo que tu convenio diga expresamente "laborables". Eso significa que cuentan también sábados, domingos y festivos. Es un error frecuente descontar los fines de semana y acabar avisando con menos margen del debido.

¿Tengo derecho a finiquito si me voy voluntariamente?

Sí. El finiquito incluye el salario de los días trabajados, la parte proporcional de las pagas extra y las vacaciones generadas y no disfrutadas. Lo que no incluye es indemnización, porque no ha habido despido.

¿Puedo darme de baja voluntaria durante el periodo de prueba?

Sí, y además sin necesidad de preaviso, salvo que tu convenio establezca otra cosa. El artículo 14 del Estatuto de los Trabajadores permite a cualquiera de las partes desistir del contrato durante el periodo de prueba sin alegar causa.

¿Puedo retractarme de una baja voluntaria ya presentada?

Una vez comunicada y aceptada por la empresa, no puedes echarte atrás de forma unilateral. Solo cabe la retractación si la empresa está de acuerdo en mantener el contrato. Por eso conviene estar seguro antes de entregar la carta.

¿Quieres cerrar cada baja sin pelearte con el cuadrante?

Una baja voluntaria bien gestionada se nota poco en el día a día. El truco está en tener los datos a mano: horas trabajadas, vacaciones pendientes, turnos que reorganizar. Shyfter reúne el planning, el control horario y la gestión de ausencias en una sola herramienta, así el día que alguien avisa de su marcha tienes el cuadrante actualizado y los datos del finiquito listos para la gestoría.

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